martes 8 de septiembre de 2009

Equilibrio...

Hay una historia de un monje zen que siempre andaba con mucha prisa. Se trataba de un alumno muy conocido por su esfuerzo y celo. Meditaba día y noche, sin detenerse ni siquiera para comer, ni dormir. A medida que pasaba el tiempo, fue adelgazando y agotándose más. El superior del templo le aconsejó que fuese más lentamente y que se cuidase más. Pero el alumno no le hizo caso de su consejo:

—¿Por qué corres tanto, qué prisa tienes? —pregunto el superior.

—Busco el conocimiento, no puedo perder tiempo. —respondió el alumno.

—¿Y cómo sabes que el conocimiento va por delante de ti, de modo que tengas que correr muy deprisa detrás de él?... Quizá va detrás de ti, y todo lo que necesitas para encontrarlo es quedarte quieto. —contestó el superior.

¿Les recuerda esta historia a nuestra frenética sociedad? Les aseguro que el “apuro” es nuestro principal enemigo. No importa si nos recibimos en 5 o 10 años, lo que importa es que podamos disfrutar de lo que estamos haciendo. No vale dejar de vivir para estudiar, el buen estudiante no es que saca dieses, sino el que logra un equilibro entre saber y vida. De que nos sirve saber todo de pe a pa si no lo podemos aplicar o no podemos darnos el lugar de salir un finde con nuestros amigos.


Los invito a apretar el freno y mirar a nuestro alrededor, y así poder disfrutar de todos lo que nos rodea…

La palabra clave es EQUILIBRIO entre lo que me gusta y lo que debo hacer.

lunes 15 de junio de 2009

Taller teorico-practico!!!


Una nueva modalidad para aprender a estudiar!

Desde el miercoles 24 de junio, y con una periodicidad de 15 días, se dicterá un taller grupal para todos los estudiantes interesados en "aprender a estudiar".
La modalidad grupal nos proporciona una herramienta ideal para compartir ideas y opiniones asi como también vivencias y experiencias en los distintos campos de estudio. Los grupos serán reducidos asi podremos mantener la sencillez y el trato personal con el que se viene trabajando.

El taller se desarrollará en 4 días, y los temas a trabajar serán:

  • Objetivos de estudio, planteamiento de los mismos en forma real, y trabajo con microobjetivos.
  • Organización y planificación del tiempo y material de estudio.
  • Metodología: tecnicas y métodos para lograr una buena asociación de ideas y memorización.
  • Comunicación productiva, donde aprenderemos a expresarnos en un examen escrito u oral.

Es de suma importancia que los estudiantes logren manejar estos cuatro elementos, ya que "el todo", que es aprender a estudiar, esta comformado por estos cuatro, y como la mayoria de "los todos" no es divisible en sus partes, sino que "el todo " las antecede y es mucho más que la simple suma de sus elementos. Para poder evidenciar esta idea les pondre un ejemplo: supongamos que alguno de nosotros sea un exelente orador pero no pueda organizar su tiempo para estudiar, o que sea un exelente planificador pero que no pueda hablar en un examen oral.


¡Guardá tu lugar!

Para reservar tu lugar tratar con Marina: 0341-153125625 o vía mail: marina.teglia@gmail.com


Los espero!!!

miércoles 8 de abril de 2009

Todos los días!!!


Para todos los que ya comenzaron las clases les voy a presentar una de las herramientas más importantes para estudiar. Seguramente lo escucharon muchas veces, posiblemente los profesores y maestros y hasta los propios padres, suelen decir que tenes que estudiar todos los días!

Una de las claves del éxito en los estudios es la Regularidad: estudiar todos los días un poco en lugar de sólo el último día antes del examen, pasar los apuntes a limpio, llevar una alimentación sana, deporte moderado y cosas por el estilo. De esta manera, si lo haces todos los días o todas las semanas tus resultados serán tremendamente distintos.

Lo que sucede es que es más fácil estudiar poco que estudiar mucho, el tema es que hay que probarlo aunque sea una vez para ver los verdaderos resultados y luego seguir haciéndolo. No se trata de hacer de vez en cuando algo para sobresalir, sino hace día a día algo constante.

Haz una cosa bien una sola vez y no marcarás la diferencia. Haz las cosas bien a lo largo del tiempo de forma consistente y verás que todo es distinto. No se trata de que trabajes más duro, que te esfuerces más. Que emplees todos tus recursos en ello y olvides todo lo demás (familia, amigos, a ti mismo). Simplemente de hacerlo bien de forma constante.

Anímate a hacer algo deferente!

jueves 2 de abril de 2009

Objetivos...


El otro día charlando con una de mis amigas, una de las cuales practica el método que enseño, me dice con total franqueza y a modo de descubrimiento, que el o los objetivos eran la clave para estudiar. Ella hace 5 años que practica el método, y ya esta finalizando su carrera, y después de idas y venidas, me dice: “los OBJETIVOS Mari… con esto solucionamos todo.”

Este maravilloso descubrimiento no es nuevo para los investigadores de la memoria, y mucho menos para los especialistas en conducta. Resulta que los objetivos son la meta, el punto final, el para qué, y el porqué de todo lo que hacemos. Sin darnos cuenta todo lo que realizamos esta guiado por objetivos. A veces son objetivos muy grandes y largos, y otras veces son pequeños. Resulta que sin ellos no podemos hacer nada, todo queda sin sentido.

A menudo estos objetivos están escondidos en nuestro ser y si nos tomáramos el tiempo para descubrirlos y poder tenerlos más a mano, realizaríamos nuestras tareas diarias con mayor motivación. Muchas veces al encontrar cual era el objetivo nos damos cuanta que no pertenecen a nuestra elección, esto es por ejemplo cuando seguimos una carrera porque nuestros padres nos mandan, o cuando por la sociedad que exige permanentemente capacitación y éxito terminamos haciendo cursos y carreras que nunca terminamos y que nos resultan muy pesadas.

Los objetivos en cuanto meta, deseo, finalidad, son los que nos mueven, los que nos motivan, los que hacen que esas tareas muy pesadas nos resulten llevaderas, los que hacen que los padres salgan a trabajar todos los días en no importa qué solo para llevar de comer a sus hijos.

Busca tu objetivo en cada tarea que realices.

Cumplí tus deseos, solo tenés que seguir tus objetivos, y seguramente llegaras a buen puerto.

Son el camino correcto para todos nuestros sueños.

miércoles 1 de abril de 2009

Estudiar lo que nos gusta

Estamos en un momento social en que la sociedad demanda capacitación y más capacitación a la hora de conseguir empleo. Algunos jóvenes se inscriben en todos los cursos que pueden para obtener certificados, otros se anotan en la carreras que supuestamente tienen más salida laboral, otros siguen los mismos estudios que hicieron sus padres, y muchos no terminan las facultades, y muchos otros no consiguen empleo, y otros tantos se frustran y se enferman.

Algunas veces no podemos elegir solamente lo que nos gustaría estudia como es el caso de la escuela Primaria o Secundaria, pero podemos decidir que escuela, con que orientación. En algunos casos nuestros padres, nuestro entorno, que ejerce una fuerte presión y otras veces nuestro jefe o las tendencias de la empresa en el trabajo eligen por nosotros.

Pero en esos casos en que podemos decidir que cursos seguir, si ingles o portugués, si computación o diseño de moda, estos casos son en los que nosotros somos los primeros y últimos en decidir qué estudiar, son en los que tenemos ante nosotros la posibilidad de estudiar algo que va a afectar directamente a la vida a medio y largo plazo, es decir, que va a determinar si vamos a trabajar como profesor, electricista, artista, fontanero, médico, cocinero, modista, locutor radiofónico, sociólogo, pinchadiscos, jardinero, …

¿Y porque estudiar algo que nos gusta? ¿Que beneficios me trae? Voy a enumerar algunas razones y beneficios para que cada uno pueda pensar y hacer una buena elección.

La mente está más abierta: cuando estudias algo que te gusta estás dispuesto a recibir conceptos nuevos e información distinta sin poner trabas. Quieres descubrir, saberlo todo.

Renace la creatividad: te gusta probar, experimentar. Estás inspirado. “¿Qué pasa si cambio esto?, ¿qué hubiese pasado si en lugar de en el año 1850 hubiese pasado en 1400?, ¿y si le añadimos a la mezcla más cantidad de este otro material?”, …

La motivación es constante: la motivación forma parte de tu estado natural, no la tienes que buscar en el exterior.

Mayor entendimiento: “!Ajá, ya lo entiendo¡”. Todo (o casi todo) te resulta fácil. No necesitas esforzarte por aprender. Sí por comprender conceptos complicados, pero aún así, mucho menos de lo que será si lo que estudias no te gusta.

Disfrutas todo el rato de lo que haces, te encanta, te divierte.

Es tu pasión, no te cuesta nada levantarte por la mañana temprano para ponerte manos a la obra. Estás deseando que llegue el momento de volver a ello.

La autoestima se fortalece: Tu autoestima se beneficia de todo ello, estás seguro de ti mismo, haces lo que te gusta.

Con el tiempo, eres muy bueno en ello, destacas, te vuelves un experto. Puedes empezar siendo un perfecto ignorante (aunque si de verdad se trata de algo que te gusta, es porque ya has tenido contacto con ello y vas a tener al menos una idea inicial). Puede que no tengas la experiencia y el conocimiento de un experto. Pero los vas a adquirir. Tarde o temprano eso ocurre. Porque no te vas a conformar con quedarte en la superficie, vas a querer saber más y más. Así se forman los expertos.

El rendimiento es superior: Si disfrutas con ello y estás motivado, tu rendimiento va a ser muy alto. Una vez que llegas al nivel de experto, tu nivel es tremendamente alto. Y eso ocurre mucho antes de lo que imaginas.

De una forma u otra lo haces funcionar económicamente. Esto es algo a tener en cuenta, ya que, es uno de los principales argumentos con el que te presiona el entorno para que no estudies determinada cosa que te gusta. “Es que eso no tiene salida laboral”, “no estudies eso porque no hay trabajo para ello”. No importa si, por ejemplo, quieres estudiar una carrera universitaria para la que apenas hay ofertas de trabajo en este momento. Si de verdad es tu pasión, disfrutas con ella, eres feliz aprendiendo lo que te enseñan, es cuestión de tiempo y una cierta dosis de creatividad que aprendas a sacarle el partido económico.

La lista funciona cuando eliges algo que te gusta en lugar de algo que no. Y funciona bien. Pero los mejores resultados los obtienes cuando eliges lo que más te gusta. Tenlo en cuenta. Esto es clave. Lo que más te gusta. Es entonces cuando sacas lo máximo de cada uno de los puntos de arriba. Tenlo en cuenta cuando tengas que decidir.

miércoles 28 de enero de 2009

Autoconfianza


La autoconfianza se define como “la creencia que tiene una persona de que puede realizar satisfactoriamente una conducta deseada”, pero esto no es producto del azar. Lo que pensamos nos brindará beneficios si las cosas son de ese modo; es decir nada sucede como por arte de magia. De nada sirve que pensemos algo de lo que realmente no estamos convencidos; por lo que la verdadera confianza está edificada sobre parámetros realistas y objetivos.
La confianza en uno mismo puede construirse, trabajar en ella en el entrenamiento y en nuestra planificación, de modo que, en aquellos momentos difíciles, estemos preparados y tengamos la habilidad de desarrollar ciertas estrategias que nos permitan mantenernos centrados en el momento presente, y continuar creyendo que podemos alcanzar nuestro objetivo.

Algunos consejos pueden serte útiles:

Experimentar logros...
Aquellas cosas que haces, y que te acercan al éxito te hacen sentir bien, y es probable que las repitas. Si te propones objetivos realizables, acordes a tus posibilidades, eso ayudará a construir y desarrollar la confianza que tienes en vos mismo.

Mostrarte seguro...
Mantener la actitud nos da aliento y te puede ayudar a subir el ánimo en momentos difíciles. A su vez les impactarás a los demás transmitiendo una actitud positiva. Es mejor que te vean con la cabeza en alto, el torso erguido, y la cara relajada; de ese modo transmitirás confianza y perseverancia. Si te sientes algo desanimado, pone tu empeño en que esto no lo diga tu cuerpo, es una manera de ayudarte a vos mismo a salir de situaciones complicadas.

“Fabrica” pensamientos con confianza...
Piensa siempre en positivo. Si piensas cosas como: “Estoy muy cansado”, “No voy a rendir bien”, “estoy muy nervioso, no podré hacerlo”, etc.; un primer paso consiste en darte cuenta, y luego a partir de una señal cambiar ese tipo de pensamientos transformándolos en positivos. El uso de palabras de aliento, motivacionales del estilo: “yo puedo hacerlo, estoy preparado para ello”, voy a rendir bien”, etc.; te ayudaran a consolidar una actitud positiva, que favorezca el despliegue de tu máximo potencial.

Practica la visualización...
Cuanto antes pongas en práctica este hábito y hagas de él una rutina mucho mejor. Te conviene empezar con cosas pequeñas, puedes verte a vos mismo, realizando cosas que nunca has realizado, o en las que hayas tenido dificultades en otras oportunidades. Imaginarte a vos mismo, el día del examen, rindiendo bien, dando un buen examen, sin nervios ni equivocaciones, siempre de manera positiva y en presente, como si ya estaría cumplido, te brindará cierta familiaridad con la situación y puede ayudarte a sentirte más confiado de que conseguirás lo que te has propuesto.

Tener todo estudiado...
Elemento fundamental. Haber estudiado toda la materia, sin obviar ninguna unidad ni textos obligatorios, te ayudará a fortalecer la confianza en vos mismo y a sentirte más seguro de que estás preparado para realizar aquello que deseas. Deja siempre los dos últimos días para repasar y asegurarte de que no te falta nada. Se precavido y anticipado a la situación, recuerda siempre que los estudiantes tenemos que llevar nuestro 50% bien completo. Esto te va a generar tranquilidad y seguridad.

Una adecuada preparación...
No podemos suponer que nos irá bien, sino estamos preparados. Que elabores un plan de acción sobre la forma en que vas a decir los contenidos, así como alguna estrategia alternativa por si hay que cambiar tu plan inicial, te ayudará a estar más tranquilo. El conocimiento de lo que ocurrirá y cuando ocurrirá permitirá que la mente descanse, conocer lo que al profesor le gusta, analizar que temas dio en clases, que corriente de pensamiento sigue, etc. Ir a las consultas previas al examen te ayudara a conseguir esta información.

La confianza atraviesa nuestra manera de sentir, pensar y actuar, por lo que el trabajo en cada una de estas áreas, (lo que sentimos, lo que pensamos y como actuamos), son una parte importante para que construyas tu confianza adecuadamente. La autoconfianza es como una pared construida con pequeños ladrillos, cada uno es importante y es pilar y base del siguiente. De la misma manera puedes construir, desarrollar o solidificar la confianza que tienes en vos mismo y así desplegar tu rendimiento máximo.

miércoles 21 de enero de 2009

Ser, Aprender, Hacer y Convivir

Es tan importante aprender a estudiar como elegir aquello que se estudia, ya que el conocimiento no es un fin en sí mismo. Antes era un adorno sobre el qué y el cómo decir, hoy importa más saber qué y cómo hacer y con quién asociarse. La realidad del momento es que las carreras terciarias y universitarias estan proporcionando solo el saber a nivel conocimiento, a nivel contenido y lo que se necesita es cumplir con "las cuatro A": Aprender a ser, Aprender a aprender, Aprender a hacer, Aprender a convivir.

La educación formal, puso el acento en la transmisión de contenidos antes que en su propio significado etimológico: "sacar de adentro y desarrollar los recursos naturales del hombre": la A de Aprender a ser. Por eso es necesario aprender a estudiar con un enfoque distinto.

La escuela se equivoca al correr detrás de una información que crece en modo exponencial, capacitando para una sociedad y para una economía que ya no existen. La educación se orientó a competir en una carrera perdida de antemano. La asincronía entre la velocidad de los cambios y la falta de capacitación sobre cómo aprender a estudiar cómo enfrentarlos generó la mentalidad de bombero – el que se apura apagando incendios pero que no domina "las cuatro A" que le enseñarían a iluminar lo importante.

Ante esto aparece la insatisfacción sin saber el por qué, sin tomar conciencia que la causa es la falta del sentido de la vida, orientada hacia el qué hacer y no al para qué del hacer. Por eso, Nietzsche dijo "Quien tiene un para qué vivir, encontrará casi siempre un cómo". El sentido es algo que se encuentra en el interior de uno mismo pero que por error se busca afuera. Implica poder contestar preguntas básicas como ¿qué cosas te entusiasman?, ¿qué es lo que despierta tu verdadera pasión?, ¿qué es lo que te gustaría dejar como legado en este mundo?

No es cuestión de decir " no espero nada de la vida", sino de conocer lo que la vida espera de ti.

Conectarse con la obra personal – siempre inconclusa - genera la motivación necesaria para concluirla. El sentido de tu vida no es algo que debes esperar hasta que ocurra, sino algo que puedes conquistar poniéndote en marcha, preparándote para aprender a estudiar.

La A de Aprender a aprender incorpora específicamente el problema del método, o de aprender a estudiar. El reflejo intuitivo no produce la respuesta, cada persona reacciona como puede y habitualmente aplicando la fuerza bruta lleva a la práctica la máxima de Sarmiento: "La letra con sangre entra".

Esta contradicción fundamental del sistema educativo no tiene parangón en otras áreas del saber en las cuales se privilegia la metodología como sinónimo de camino. La mayor riqueza del hombre son sus métodos, decía Nietzche. Al soldado, antes de ir a la guerra, se le enseña a manejar sus armas pero al estudiante se lo lanza a la batalla de la vida sin transferirle las herramientas básicas del aprender a estudiar.

La tercera A es Aprender a hacer que enfrenta al enciclopedismo – el mal que produce ingenieros taxistas- y otros profesionales que no saben aplicar sus conocimientos. Para triunfar la motivación y la metodología del saber cómo, deben ir de la mano en el proceso de obtener resultados.

Hacer es administrar el capital intelectual, saber pasar del texto al contexto. Pero las carencias del modelo se acentúan cuando se comprueba que no prepara para el mundo del trabajo. Pese a los largos años de estudios el egresado no domina las destrezas que reclaman los mercados de empleo y de negocios.

La cuarta A, Aprender a convivir, capitaliza la amistad: "la ciencia de los hombres libres", cuida el capital humano que vive en cada relación, no lo despilfarra alegremente ni lo pierde con la evasión de divisas que representa cada argentino que busca su futuro en el exterior.

El mundo del intelectual que trabaja con palabras y conceptos y el del hombre de acción que lo hace con personas y cosas, deben integrarse. Así surgirá la creactividad, la herramienta del aprendizaje vivo que reúne y potencia en un entorno sistémico el espíritu, el conocimiento, el hombre, la sociedad y la materia, llevando a la práctica el concepto de que se debe y se puede aprender a estudiar.